El Instituto Nuestra Señora de la Misericordia fue fundado por SANTA MARIA JOSEFA ROSSELLO el 10 de agosto de 1837, en Savona, Italia, para la gloria de Dios en la santificación de sus miembros, entregados al específico apostolado de Misericordia en la Iglesia.

La Madre Rossello, con las primeras compañeras, confía el naciente Instituto a María Madre de Misericordia, inspiradora de la nueva misión, a la cual se dedicarían las Hermanas con el significativo nombre de Hijas de Ntra. Sra. de la Misericordia, nombre que encierra todo un programa:
    •  Difundir en el mundo la Misericordia de Dios.
    •  Ser, como María, instrumento de salvación.

Prontas a socorrer toda miseria, sencillas, activas, alegres, ardientes en caridad, las primeras Hermanas llegan a la Argentina en 1875, por pedido de las autoridades civiles y eclesiásticas para el cuidado de los enfermos de cólera. El Papa Pío IX al despedirlas les dice:

...está bien que se empleen en el servicio de enfermos a domicilio, pero preocúpense también en la educación de las niñas porque en ese país, si se quiere hacer algún bien efectivo, es necesario preocuparse mucho de la buena educación de la juventud



Las hermanas de la Misericordia legan a Rafaela

El pueblo de Rafaela crecía y el espíritu cristiano de las familias exigía escuelas religiosas. Por eso el párroco Francisco Palmieri donó la casa paterna para que en ella funcionara un colegio religioso para niñas.

El 5 de abril de 1899 llegaron las cuatro primeras religiosas: María Inmaculada, María Querubina, María Santa Rosa y María Inocencia, para enfrentar la responsabilidad de fundar el colegio. Aunque varias madres fueron a inscribir a sus hijas, se necesitaban más alumnas; entonces las hermanas iban golpeando de puerta en puerta hasta que, de tanto insistir, la escuela fue una realidad. La mayoría de los pobladores eran inmigrantes italianos; el colegio nació para dar una educación cristiana a niñas de Rafaela, entonces pequeña población, y también a las del campo.

La Virgen de la Misericordia siempre estuvo a nuestro lado durante todos estos años, y la palabra de la Madre Rossello:

«Valor y mucho ánimo, con la ayuda de Dios todo se obtiene»

…se hizo realidad en cada una de las historias personales de los alumnos que transitó por este colegio.