La congregación en la Argentina

El 14 de noviembre de 1875 zarpó del puerto de Génova el Savoye, llevando a bordo a quince religiosas de las Hijas de la Misericordia y dos jóvenes laicas encabezadas por la hermana María Claudia Terrati. Con ellas viajaban los primeros padres salesianos enviados por Don Bosco a nuestro país, quienes fondearon en el puerto de Buenos Aires el 14 de diciembre del mismo año para iniciar, ambas congregaciones, su gigantesca misión.

Las hermanas, que antes de partir recibieron la bendición del santo, se dedicaron a la atención de los enfermos, acudiendo a los domicilios particulares cuando sus servicios eran requeridos. Actuaron con absoluto desinterés incluso en tiempo de las epidemias de viruela y cólera que hicieron nuevamente estragos en nuestra capital, como en 1867 y 1871.

Cumpliendo con las directivas impartidas por la fundadora, las hermanas inauguraron la primera casa del continente americano y con ella colegios, hospitales, refugios y obras de caridad. En 1877 adquirieron una propiedad en la calle Lorea 269 de la Capital, y allí abrieron el primer colegio, al que siguieron otros como el de San Fernando, provincia de Buenos Aires, fundado en 1894. Con anterioridad, el cura párroco de San Nicolás de los Arroyos les confió el Hospital «San Felipe Benicio», al que siguieron el de Nuestra Señora de la Misericordia de Córdoba, el Hospital Muñiz de la Capital Federal, el «San Juan de Dios» de La Plata y el de Niños de la misma ciudad, del que se hizo cargo la beata María Ludovica De Angelis en 1908 para iniciar desde allí una labor improba que le abriría el camino a los sucesivos frutos de la caridad.

Desde la Argentina, la congregación se expandió por todo el continente, alcanzando Uruguay, Bolivia, Perú, Chile, Jamaica, Haití, República Dominicana, Estados Unidos y muchos otros países donde la caridad de las religiosas, inspiradas en la Madre Rossello, se hizo sentir con fuerza.